Si alguna vez has sacado unas botas del clóset, casi nuevas, y al caminar la suela empezó a romperse o a dejar pedacitos en el piso, es muy probable que te hayas preguntado: “¿Cómo es posible, si casi no las usé?”. Lo que muchas personas no saben es que ese fenómeno tiene nombre y explicación técnica: se llama hidrólisis del calzado, y es especialmente común en suelas de poliuretano, usadas de forma masiva en el calzado de seguridad.
En Kondor queremos ayudarte a entender por qué pasa esto, qué es exactamente la hidrólisis, cómo reconocerla y, sobre todo, qué puedes hacer para evitar que tus botas se desintegren antes de tiempo, incluso en climas húmedos como los de muchas regiones de Colombia.
1. ¿Por qué se desmoronan las suelas de tus botas si casi no las usas?
A primera vista, suena injusto: tienes unas botas o unos zapatos de seguridad que prácticamente no usaste y, cuando decides ponértelos, la suela empieza a romperse, a cuartearse o incluso a desmoronarse en pedacitos. La reacción natural es pensar en un defecto de fábrica, pero en la gran mayoría de casos el problema está relacionado con cómo se han almacenado y con un proceso químico interno del material, más que con una falla puntual de producción.
Cuando escuchamos frases como “mis botas están nuevas y la suela se deshizo” o “las suelas de mis botas de seguridad se desmoronan”, casi siempre detrás hay un escenario similar: el calzado ha pasado mucho tiempo guardado, sin uso, en espacios poco ventilados y con cierta humedad ambiental. Esa combinación es perfecta para que actúe la hidrólisis en el calzado.
1.1. Desgaste normal vs. daño por hidrólisis
Es importante diferenciar entre una suela gastada por uso y una suela dañada por hidrólisis. El desgaste normal se nota cuando la huella de la suela se va suavizando con el tiempo, el dibujo se pierde y el agarre disminuye de forma progresiva. En cambio, en la hidrólisis la suela puede tener la huella casi intacta, pero el material se vuelve quebradizo, se cuartea, se parte o se convierte en un polvo o goma pegajosa. No se trata de “mucho uso”, sino de un deterioro químico interno.
2. ¿Qué es la hidrólisis en el calzado de seguridad?
La hidrólisis en el calzado es un proceso químico en el que el agua o la humedad reaccionan con ciertos componentes del poliuretano, rompiendo sus cadenas internas. Esto provoca que el material pierda sus propiedades originales, se vuelva frágil y termine desintegrándose. Por eso, cuando hablamos de hidrolisis del calzado de seguridad o de hidrolisis en suelas de poliuretano, nos referimos a este tipo de degradación.
2.1. El papel del poliuretano en las suelas
El poliuretano se usa de forma masiva en suelas de calzado, especialmente en calzado industrial y de seguridad, porque ofrece tres grandes ventajas: es flexible, muy cómodo y absorbe impactos de manera eficiente. Eso lo hace ideal para jornadas largas de trabajo, donde el confort es tan importante como la protección. Sin embargo, es precisamente este material el que puede resultar vulnerable a la hidrólisis si se combina humedad, tiempo y falta de uso.
3. Cómo actúa la hidrólisis sobre las suelas de poliuretano

La fórmula, en la práctica, es sencilla: poliuretano + humedad + tiempo + inmovilidad del material. No hace falta que el calzado esté sumergido en agua; basta con la humedad del ambiente y un almacenamiento prolongado para que la reacción comience.
3.1. Agua, humedad y tiempo
En ambientes con humedad ambiental alta, como muchas zonas de Colombia, el agua está presente en el aire de forma constante. Con el paso de los meses, esa humedad penetra poco a poco en el poliuretano de la suela. Si las botas permanecen guardadas, sin flexarse, sin movimiento y sin ventilación, ese proceso se acelera y el material empieza a degradarse desde dentro.
3.2. Qué pasa dentro de la suela
A nivel interno, las cadenas del polímero se rompen y el material pierde su cohesión. Para el usuario, esto se traduce en una suela que primero puede cambiar ligeramente de apariencia, luego pierde flexibilidad y, finalmente, se vuelve quebradiza y se desmorona. El resultado visible es una suela que se parte, se descascara, se hace polvo o se desprende en trozos, incluso si el resto del calzado se ve “como nuevo”.
4. Señales de que tu calzado de seguridad está sufriendo hidrólisis
Aunque el término “hidrólisis” suene muy técnico, sus efectos son fáciles de reconocer. Si conoces las señales, puedes identificar cuando es momento de reemplazar el calzado antes de que falle en plena jornada.
4.1. Síntomas visibles
Algunas señales típicas son suelas cuarteadas, con grietas visibles, cambios de textura o color, zonas que se sienten pegajosas al tacto o que dejan residuos en el piso. En otros casos, la suela empieza a desprender pedacitos al caminar, o se rompe repentinamente durante el uso. Todo esto es típico de hidrólisis en suelas de poliuretano, y no un simple desgaste superficial.
4.2. Momento de retirar el calzado
Cuando la suela de un calzado de seguridad se desmorona, ya no se puede considerar un equipo confiable. Seguir usándolo significa aumentar el riesgo de resbalones, caídas, pérdida de estabilidad y exposición a otros peligros en el entorno laboral. La recomendación es clara: si identificas estas señales, retira esas botas del servicio y considera el reemplazo.
5. Factores que aceleran la hidrólisis en calzado industrial
No todas las suelas envejecen igual. Hay factores que pueden acelerar la hidrolisis en el calzado de seguridad, en especial en contextos industriales y logísticos.
5.1. Falta de uso
Puede sonar contradictorio, pero uno de los factores más frecuentes es la falta de uso. Calzado guardado “para ocasiones especiales”, pares de repuesto que nunca se usan, dotaciones que se quedan en el taquillero por meses o años… ese tipo de escenarios son perfectos para que la suela experimente hidrólisis. El poliuretano, en cierto sentido, “prefiere” estar en movimiento: flexarse, absorber impacto, trabajar. Cuando se queda inmóvil por largos periodos, la humedad tiene vía libre para hacer su trabajo.
5.2. Almacenamiento y ambiente
El segundo gran factor es la forma de almacenamiento. Guardar las botas en lugares húmedos, bodegas sin ventilación, cuartos calientes, o dentro de bolsas plásticas cerradas por largo tiempo, incrementa notablemente el riesgo de hidrólisis. Lo mismo ocurre cuando el calzado se guarda sucio o húmedo, recién usado, sin darle tiempo de secarse adecuadamente.
6. Hidrólisis y clima húmedo: el caso de Colombia
En climas tropicales, donde la humedad relativa es alta, la hidrólisis tiene más oportunidades de aparecer. Colombia no es la excepción: muchas zonas del país combinan calor, humedad y espacios cerrados de almacenamiento.
6.1. Humedad ambiental y bodegas
En una bodega de dotación o en un cuarto de almacenamiento sin ventilación, el aire puede cargarse de humedad, especialmente si el espacio es cerrado y poco renovado. Si allí se guarda calzado con suela de poliuretano durante largos periodos, el riesgo de hidrólisis aumenta de forma considerable. Es importante entender que no se trata solo del uso en campo, sino también de cómo y dónde se guarda el calzado de seguridad.
6.2. Taquilleros y clósets
Lo mismo ocurre a menor escala en taquilleros, lockers o clósets domésticos. Si las botas se dejan en un espacio cerrado, sin circulación de aire, y se usan solo de vez en cuando, la combinación de humedad y tiempo puede terminar dañando la suela, incluso si a simple vista el resto del calzado se ve impecable.
7. ¿Cuánto dura una suela de poliuretano en condiciones normales?
Hablar de una vida útil exacta es complejo, porque depende de muchos factores. Sin embargo, sí es posible hablar de rangos y buenas prácticas que influyen en cuánto tiempo pueden servir tus botas sin problemas de hidrólisis.
En condiciones normales, con un uso regular y cuidados básicos, una suela de poliuretano puede acompañarte durante varios años de trabajo. Pero cuando se combina uso muy intenso con malas condiciones de almacenamiento, o al contrario, largos periodos sin uso en ambientes húmedos, esa vida útil puede acortarse de forma importante.
En resumen, la vida útil real de un calzado de seguridad con suela de poliuretano está ligada a tres cosas: cómo trabajas con él, cómo lo cuidas y cómo lo guardas.
8. Cómo evitar la hidrólisis en tus botas de seguridad

La buena noticia es que hay acciones concretas que puedes tomar para reducir el riesgo de hidrólisis en tus botas, tanto si eres usuario individual como si eres responsable de dotación en una empresa.
8.1. Uso frecuente y rotación
Un consejo práctico es evitar dejar el calzado completamente olvidado por meses. Si tienes varios pares, lo ideal es rotarlos para que ninguno permanezca quieto demasiado tiempo. En lo posible, no dejes un par sin uso por más de seis meses. El movimiento regular ayuda a mantener las propiedades del poliuretano y reduce la probabilidad de que se degrade en silencio.
8.2. Cuidado y almacenamiento
También es clave cuidar dónde y cómo guardas tus botas:
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Déjalas secar bien antes de guardarlas, especialmente si se mojaron o estuvieron en ambientes húmedos.
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Evita almacenarlas en bolsas plásticas cerradas por largo tiempo.
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Prefiere espacios ventilados, secos y protegidos del calor extremo.
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Limpia periódicamente la suela y la superficie para evitar acumulación de suciedad y humedad.
Estas prácticas sencillas, aplicadas de manera constante, pueden marcar una gran diferencia en la vida útil de las suelas de poliuretano.
9. Recomendaciones para empresas: inventarios, dotación y rotación

Para las empresas, el impacto de la hidrólisis no solo es técnico, también es económico y de seguridad. Entregar a un trabajador un calzado que “se deshace” a los pocos días de uso, aunque haya salido de bodega como “nuevo”, afecta la confianza en la dotación y puede poner en riesgo al usuario.
Por eso, es importante llevar un control claro del inventario de calzado de seguridad: registrar fechas de ingreso, evitar acumulaciones de producto por años, revisar el estado físico de las suelas antes de hacer entregas y aplicar rotación de inventario, de manera que lo más antiguo salga primero. Así reduces el riesgo de hallar pares con suelas degradadas por hidrólisis que nunca llegaron a usarse.
10. ¿Qué hacer si tus botas ya presentan hidrólisis?
Si ya identificaste que tus botas tienen la suela desmoronada, cuarteada o con pérdida de estabilidad, lo primero es aceptar que ese par ya no es seguro. No se trata de “aguantarlo un poco más” o de “solo usarlas en trabajos livianos”; una suela comprometida deja de cumplir su función básica de protección y agarre.
En estos casos, la recomendación es retirarlas del servicio, revisar las condiciones en las que estuvieron almacenadas y, al elegir un nuevo par, tener en cuenta tanto el tipo de riesgo (impacto, compresión, dieléctrico, hidrocarburos, etc.) como las recomendaciones de cuidado y almacenamiento para evitar que el problema se repita.
11. El compromiso de Kondor con la seguridad y la educación del usuario
En Kondor sabemos que el calzado de seguridad no es solo un producto; es una parte fundamental del cuidado de la vida y la salud en el trabajo. Por eso, además de diseñar y fabricar calzado con suelas de poliuretano, punteras de seguridad y materiales certificados, también queremos que el usuario entienda fenómenos como la hidrólisis del calzado, sepa reconocerlos y cuente con herramientas prácticas para cuidar mejor sus botas.
Nuestro compromiso es ofrecer calzado cómodo, ligero y seguro, pero también información clara y honesta sobre cómo prolongar la vida útil de cada par. Un calzado bien elegido y bien cuidado dura más, protege mejor y le da al trabajador la confianza que necesita para concentrarse en lo más importante: hacer su labor, seguro.